Si sufres de síntomas crónicos inexplicables como cansancio, molestias intestinales, migrañas, dolores musculares, alergias, picores inexplicables, …? Pero las pruebas y analíticas médicas que te han hecho son normales…..y te han dicho que tus síntomas son fruto de la ansiedad, del estrés o de la depresión que «supuestamente» sufres? Si es así, es probable que, al igual que muchas otras personas, tal vez sufras de candidiasis crónica.

Hoy en día, después de años de investigación y estudio, el tema de la candidiasis sigue siendo ignorado por muchos profesionales de la salud. De hecho, ha sido severa e injustamente criticada por muchos médicos alópatas.

Sin embargo, no podemos negar que esta enfermedad es un mal de nuestro tiempo. Es un desequilibrio fruto de nuestro estilo de vida moderno: nunca hemos tenido tanta abundancia de comida y, al mismo tiempo, hemos estado tan desnutridos como hoy en día, y nunca hemos tomado tantos antibióticos, hormonas sexuales sintéticas (a través de fármacos y de la carne que comemos) y cortisona como en la actualidad. Precisamente, estos factores son algunos de los más importantes en el desarrollo de este desequilibrio.

Se caracteriza por presentar una sintomatología muy extensa, confusa, cíclica y recurrente, pero, sin embargo, las analíticas y pruebas de laboratorio suelen ser normales. Las personas que sufren pueden llevar una vida relativamente normal, a pesar de que siempre se sienten por debajo de sus posibilidades. Debido a esta falta de diagnóstico, y, por tanto, a la ausencia de tratamiento, la candidiasis suele hacerse crónica.

¿Qué es la candidiasis?

La candidiasis es una infección causada por una levadura de la familia de las Cándidas. La más común en nuestro organismo es la Cándida Albicans.

Las levaduras están presentes en todos nosotros poco después de nacer y viven en armonía con nosotros. Se encuentran en la piel, aparato digestivo y genitourinario. Su función es absorber cierta cantidad de metales pesados para que no entren en la sangre, nos ayudan a degradar restos de carbohidratos mal digeridos, y junto con las bacterias mantienen nuestro equilibrio intestinal y el pH. La flora intestinal y vaginal junto con el sistema inmunitario nos ayudan a mantener estas levaduras bajo control. Sin embargo, existen una serie de factores que pueden deprimirnos el sistema inmunitario y desequilibrar la flora intestinal, causando el crecimiento excesivo de estas levaduras y, por tanto, la enfermedad.

Estos factores son:

Exceso de azúcar o carbohidratos refinados: Estos son el alimento principal de las cándidas. Aparte de alimentar directamente, los azúcares y harinas refinadas aumentan los niveles de glucosa en la sangre, a través de la cual, también podemos alimentarlas.

Consumo habitual de agua del grifo: el cloro destruye la flora intestinal, y el flúor deprime el sistema inmunitario.

Uso de antibióticos, cortisona y hormonas sexuales sintéticas: los antibióticos destruyen la flora intestinal bacteriana, pero no las cándidas. Esto hace que puedan crecer sin ningún microorganismo que las controle. Por otra parte, la cortisona deprime el sistema inmunitario, y las hormonas sintéticas, entre otros daños, destruyen ciertos nutrientes (como la vitamina B6) vitales para la salud del sistema inmunitario.

Embarazo: Durante este etapa los niveles de progesterona aumentan, induciendo a las glándulas endometriales a producir glucógeno, lo que favorece el crecimiento de las cándidas vaginales.
Estrés continuo: Un exceso de cortisol deprime el sistema inmunitario, aumenta los niveles de glucosa y destruye la flora bacteriana intestinal.

Disminución de las secreciones digestivas: La falta de ácido clorhídrico y de enzimas digestivas impide la correcta digestión de los alimentos, produciendo fermentación y putrefacción intestinal. Esto genera sustancias irritantes para la mucosa intestinal, favoreciendo el desequilibrio de la flora intestinal y el crecimiento de las cándidas.

Falta de nutrientes: Necesitamos una gran cantidad de nutrientes para mantener el sistema inmunitario sano, regular las hormonas, mantener una producción sana de secreciones digestivas y regular la glucosa, factores todos de vital importancia para el control de las cándidas. Cuando sufrimos desnutrición, las cándidas tienen más oportunidad de crecer.

Síntomas:

Existen muchas personas con candidiasis que no han sido diagnosticadas y, en cambio, son tratadas como pacientes hipocondríacos, deprimidos y / o ansiosos. Desgraciadamente, estas personas están tomando Prozac, Seroxat o ansiolíticos, en vez de seguir un tratamiento para la candidiasis. Aparte de esto, es debido a que, normalmente, la candidiasis se relaciona únicamente a los síntomas propios y localizados que crea la infección. Por ejemplo, en general con la candidiasis vaginal sólo se contemplan los síntomas localizados en la vagina; con una candidiasis oral, se presta atención únicamente a los síntomas propiamente de la boca… y los tratamientos son locales. Sin embargo, la candidiasis hay que analizarla en su conjunto, hay que ir más allá de su manifestación localizada.

Un punto muy importante que normalmente suele ser ignorado a la hora de diagnosticar y tratar la candidiasis, es que su origen suele ser intestinal, aunque estemos contemplando una candidiasis vaginal.

Los síntomas más comunes en pacientes con candidiasis crónica son: Fatiga, Malestar general, Dolores de cabeza, Distensión abdominal, Diarreas y / o estreñimiento, Indigestión, Ardor estomacal, Deseo para comer carbohidratos (dulces, pasta, pan, etc), Depresión , Mareo, Sensación de resaca por las mañanas, Dolor de articulaciones y músculos, Molestias vaginales (picores, irritación, heridas etc), Retención de líquidos, Insomnio, Infecciones crónicas, Alergias, Picor anal, Afonía, Congestión nasal, Ahogo, problemas de uñas, Molestias oculares y de oídos.
Las enfermedades y desequilibrios relacionados con una candidiasis crónica son: Enfermedad de Crohn, Colitis, Síndrome del Intestino Irritable, Artritis reumatoide, Asma, Psoriasis y eczemas, Sinusitis, Esclerosis múltiple, Fibromialgia, Síndrome de fatiga crónica Hipotiroidismo, Hipoglucemia, Depresión y estados de ansiedad, Anemia.

Diagnóstico:

Las pruebas de laboratorio no garantizan el diagnóstico fiable de una candidiasis crónica intestinal. Por ejemplo, la mayoría de las células de las cándidas se adhieren a la pared de la mucosa intestinal, por lo que es difícil que aparezcan en los análisis de heces. Y, en algunos casos, muchas de estas células mueren mientras el espécimen se transporta o durante la espera del análisis. Es importante no descartar la enfermedad, sólo por el hecho de que las pruebas de laboratorio resultan negativas. Es mejor basar el diagnóstico en una evaluación detallada del paciente: síntomas, historial clínico, análisis de su dieta… En EEUU muchos médicos y terapeutas opinan que el protocolo clínico para la candidiasis presenta tan poco riesgo y coste (sobre todo la dieta) que debería considerarse en cualquier enfermedad crónica.

Tratamiento:

Se trata de eliminar y prevenir. Por eso hay un protocolo de 4 pasos básicos:

1.- Preparación: es vital que debilitamos las cándidas antes de atacar la foto con un antifúngico. Si no, si están fuertes podrán combatirlo con el tiempo se harán resistentes. La mejor manera de debilitarlas es haciéndolos pasar hambre.
Es fundamental eliminar: Productos y alimentos que lleven azúcares o sean dulces. Fruta. Todos los lácteos. Alcohol. Levaduras. Patatas, setas, calabaza y boniatos. Cacahuetes y pistachos. Productos fermentados. Harinas refinadas.

A cambio se pueden comer: Carnes, pescados y huevos. Vegetales. Legumbres. Frutos secos y semillas. Arroz, quinoa, trigo sarraceno, amaranto y mijo. Tostadas de centeno o «tortas» de arroz. Limón y aguacate. Leche de soja, arroz y avena. Tofu y soja texturizada. Aceite de oliva. Jugos vegetales (menos de zanahoria y remolacha). Agua embotellada. Té verde, rooiboss y tisanas.

Durante el tiempo de cambio de dieta es muy posible que se empeore temporalmente, esto es debido a la desintoxicación ya que las cándidas protestan de hambre. Si hay problemas para digerir bien, se deben tomar enzimas digestivas.

Al cabo de un mes de haber comenzado la dieta (manteniéndola), se puede pasar al segundo paso.

2.- Eliminación: Una vez debilitadas las cándidas, es importante introducir un antifúngico para destruirlas (en las dietéticas se puede encontrar). Es necesario comenzar con dosis pequeñas e ir cambiando d’antifúngic en función de cómo reacciona el cuerpo. El biomagnetismo ayuda en este paso de eliminación.

3.- Equilibrio: Cuando la mayoría de síntomas han remitido, es muy importante reequilibrar la flora intestinal con «Lactobacilus» (en dietéticas). También hay que reequilibrar la flora vaginal, existen pastillas y óvulos vaginal para repoblar esta flora.
En esta altura del tratamiento, es aconsejable comenzar a introducir lentamente y con mucho cuidado algunos alimentos como fruta, patatas, champiñones y algunos fermentados y observar si se toleran bien. Aunque no es aconsejable re introducir ni los azúcares ni los lácteos.

4.- Reparación: El último paso consiste en introducir ciertos nutrientes reparadores de la pared intestinal. Los más efectivos son la vitamina A y la L-glutamina. Estos nutrientes se encargan de reparar, sellar y fortalecer la pared intestinal.

Observaciones:

El tratamiento de la candidiasis suele durar meses y requiere mucha paciencia. Al final del tratamiento la persona, además de encontrarse fabulosamente, también habrá descubierto su tipo de alimentación ideal y le servirá como prevención de otras candidiasis.
Normalmente gracias a las cándidas aprenden tres cosas muy importantes: saber alimentarse, saber escucharse y conocerse mejor.

 

 

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Soy Neus Serra, terapeuta, formadora y una de las responsables de Centre Terapeutic Xue.   Cuando conocí a Alberto Ciar mi paradigma y mundo de